La belleza en constante movimiento: mi viaje hacia la autoestima tras la maternidad
Perfil de la paciente
Nombre: Day Pedrosa
Edad: 31 años
Intervenciones: mastopexia con implantes mamarios de Silimed®
Volumen del implante: 300 ml
Perfil del implante: extraalto
Superficie del implante: con cubierta de espuma de poliuretano
Fecha de la cirugía: 22 de octubre de 2023
¡Hola! Soy Day Pedrosa.
Y si hay una palabra que siempre me ha definido, esa es «movimiento».
Me encanta sentir el sol en la piel, notar la arena bajo los pies, la adrenalina de un partido de tenis playa y esa maravillosa sensación de exprimir la vida al máximo y desde la autenticidad. Para mí, lo que se conoce como esa «confianza brasileña» jamás ha sido cuestión de perfección. Está en la forma en que nos sentimos, la energía que trasmitimos y en la valentía de ser exactamente quienes queremos ser en cada etapa de nuestra vida.
Porque las mujeres estamos hechas de distintas versiones de nosotras mismas.
Y esto es algo que descubrí aún más a fondo tras ser madre.
El cuerpo cambia... y nosotras también
Cuando nació mi hija Sofia, descubrí dentro de mí una fuerza que no tenía ni idea de que existía.
Mi cuerpo se transformó para albergar, alimentar y dar vida. Y hay algo verdaderamente bonito en ese proceso. La maternidad me enseñó el significado del amor, la entrega y el poder femenino de una forma imposible de explicar con palabras.
Pero entre noches sin dormir, nuevas rutinas y la lactancia, también empecé a notar cambios en mi cuerpo.
Al mirarme al espejo veía a una mujer fuerte, realizada y feliz por todo lo que había vivido. No obstante, al mismo tiempo, sentía la necesidad de volver a conectar con una parte de mí que había quedado en pausa.
Un sentimiento que no tenía nada que ver con encajar en unos cánones de belleza, sino con mi propia autoestima, con mi identidad y con las ganas de volver a reconocerme.
Un gesto de autocuidado
Fue en ese momento cuando descubrí Silimed® y decidí someterme a una mastopexia.
Para mí, esta decisión nunca fue algo meramente estético, sino más bien emocional. En esencia, era la idea de volver a mirarme con cariño y comprender que cuidarte a ti misma es también una forma de respetar tu propia historia.
Siempre he pensado que nuestro cuerpo es nuestra casa. Y cualquier casa que da cobijo a la vida sufre cambios, marcas y transformaciones. No tiene nada de malo querer volver a sentirte bien en tu propia piel.
Igual que cuido mi alimentación, practico deporte y busco el equilibrio en mi día a día, esta intervención se convirtió en un paso más dentro de mi camino de autocuidado.
Hoy veo a una mujer plena y realizada
Cuando me miro al espejo, no solo veo el resultado de una cirugía; veo todas las versiones de mí conviviendo en un mismo reflejo.
Veo a la madre de Sofia, a la mujer apasionada por la playa, el deporte y la libertad, a la profesional que se dedica a la imagen y a la comunicación y, por encima de todo, a alguien que eligió sentirse bien y verse bonita bajo sus propios términos.
Para mí, la verdadera confianza nace precisamente de aquí: de la libertad de abrazar cada etapa de la vida sin remordimientos y de entender que la belleza no es algo estático.
La belleza es la autoestima en movimiento.
Y sentirte bien contigo misma y en tu propia piel siempre será la mejor de las tendencias.
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